El dolor es la liberación de una mente atada a la realidad. Sólo a través del dolor podemos encontrar el camino a la nada, al punto cero. A olvidar todo lo que nos ata. Y volver a empezar.

miércoles, 26 de octubre de 2016

El cuchitril


Horas de soledad en el cuchitril. Polvo, humo, restos de comida y restos de solo Dios sabe qué. Horas de soledad entre restos de una vida solitaria, del dolor y las lágrimas de días rotos. Horas y horas pensando que hay que librarse de esos restos, pero no pudiendo. No pudiendo alejarse del abrazo de las sábanas (sucias, por supuesto), ni huir del colchón en busca de café. Horas mirando a un techo inerte mientras vibra con las pisadas de la familia del quinto.
Son horas muertas del que quisiera lograr vencer la pereza. La desgana, el desencanto. De quien quisiera recuperar la pasión que en su día le hizo respirar. Esa pasión abstracta que empujaba un corazón más allá de cualquier límite. Pasión capaz de hacerle caminar kilómetros y kilómetros sin descanso.


Miró en su interior, tras sus pestañas. Miró en las venas de sus párpados, en los pliegues de sus arrugas cubiertas de ceniza. Miró entre el alcohol que corría en sus venas y en el veneno que bombea un corazón roto. Miró en la raíz de sus canas, en la mugre de sus uñas. En el dolor de sus huesos y entre los bronquios de alquitrán.
Y con la mirada puesta en el final de esa carretera de perdición, no vio nada. Acaso una tumba vacía. Acaso una lápida gris bajo cielos lluviosos que rezaba un nombre sin escribir. Vio la pasión agotada demasiado pronto, demasiado temprano para llevarlo al final del camino.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Personaje

Y se enamoró del personaje de un cuento. Loca y perfecta como era, olvidó el error de enamorarse de unas líneas. Olvidó el error de enamorarse de un personaje, porque el hombre no es personaje, ni el personaje hombre. Ni el relato realidad, ni la realidad relato. Lo olvidó no conscientemente, si no a un nivel difícil de alcanzar. Ese en el que crees que sabes, pero ignoras en realidad, las normas de un mundo del que demasiado a menudo huyes en busca de amor entre los fotogramas de una película.
Se enamoró de líneas, de la caricatura simplista de un hombre. De un ser bidimensional, sin problemas, sin complicaciones. Un ser que era de una forma definida. Un ser que, a diferencia del hombre, era un solo ser. Era uno solo en lugar de miles. En lugar de un caos informe que se golpea por escapar de los barrotes del inconsciente. Un saco de trozos de personalidad que se agolpan contra el cráneo. Un rastro de problemas sin resolver, más allá de una historia con principio, nudo y desenlace. Olvidó que se había enamorado de tres actos, y que la vida real tiene tres millones.

Así, cuando encontró a un personaje tangible en su mundo, lo abrazó. Y nunca supo que lo que quería no era un hombre, sino las líneas evocadoras entre las páginas de una novela.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Solitario

En solitario
juega con un corazón roto,
palo inútil en una baraja
de antaño tiempo ignoto.
Ser falso, hombre de paja
en solitario.

En solitario
lanza un aullido quebrado
de cama vacía a luz de luna,
y jadeo desahogado
de dulce muerte a la una
en solitario.

En solitario
juega con picas amargas,
palo de amantes confusas
que engañan con saña
y juegan así a ser musas
en solitario.

En solitario
escapa un último estertor
hijo de una pequeña muerte.
Una sacudida de desamor
y lágrimas que vierte
en solitario.

En solitario
pasea por campo de tréboles,
palo de suerte esquiva
y extrañas hipérboles,
de existencias perdidas
en solitario.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Psicosis

Sonríe ante una incesante procesión de imágenes de psicosis. Ante la película más violenta jamás imaginada. Ante el deseo de ver arder las entrañas de cuantos te rodean. Sonríe ante el deseo fugaz de apagar las vidas de quienes sonríen a tu alrededor. Y deja que escape una carcajada de lo más hondo de tus pulmones mientras sueñas con vaciar de aire los pulmones de las personas a las que amas.
Sueña e imagina tejerte un chaleco con sus pieles. Sueña con llevar sus vísceras como bufanda. Desea bañarte en su sangre y hacer joyería con sus dientes. Jugar al yoyó con sus ojos y aplaudir con sus propias manos ante sus cuerpos mutilados. Arrancarles las uñas y lanzarlas al aire como confetti, o desayunarlas en un tazón de leche con cacao cada mañana.
Siente la psicosis invadiendo tus venas, borrando de tu mente todo atisbo de cualquier sentimiento que no fuera rabia. Siente cómo el deseo irrefrenable de destruir impide cualquier creatividad por tu parte. Siente cómo ya eres bestia, cómo te han convertido día tras día en un monstruo. Cúlpales del horrendo ser que ves al espejo cada mañana.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Latido y huida

Golpea.
El latido de un corazón descompasado, tambores que hacen temblar cada centímetro de su piel, cada músculo tenso en movimiento.
Golpea.
El temblar de su pecho, el zumbido en sus oídos que vibra al ritmo inexistente de un puño que se aprieta frenéticamente entre sus pulmones.
Jadea.
El expirar y aspirar aire con ansiedad, las bocanadas entrecortadas por los golpes de sus pies contra el suelo y los bruscos movimientos de su cuerpo.
Jadea.
El aire ardiente y helado, que quema y congela sus pulmones a cada respiración, a cada instante, haciéndoles pedir tregua de los disparos que llegan desde su boca entreabierta.
Corre.
Corre libre y feliz a pesar del dolor, huyendo y dejando atrás rutinas y mentiras, repetición tras repetición.
Corre.
Corre perseguido por la inevitable oscuridad de una masa que se cierne sobre él, desesperado por respirar un poco más de ese aire libre.
Aire que quema y congela sus pulmones. Pulmones que abrazan un corazón nervioso. Corazón nervioso obsesionado por huir de la realidad.

lunes, 15 de agosto de 2016

Sonrisas falsas y medias verdades


Decidió abandonar la calidez de un amor verdadero, de una pasión desatada y del cariño sincero que le ofrecía. Lo dejó todo de lado a cambio de estatus, de apariencia, de glamour y de un mundo de sonrisas falsas y medias verdades. De amigos que lo son hasta que dejan de serlo. Hasta que deja de interesarles.
Decidió abandonar a quienes por ella morirían a cambio de quienes por ella, quizá, y solo quizá, pagarían una copa. De quienes consideran que compartir un taxi ya es un gesto de altruismo. Quienes son terriblemente conscientes, oh, Dios santo, de la enorme brecha entre quien llena su cartera con billetes y quien lo hace con monedas.

Lo hiciera a ciegas o a sabiendas, lo hizo, y germinó en ella la semilla de una nueva sonrisa falsa. Una de esas medias lunas brillantes carentes de sentimiento pintadas en un rostro que oculta el vacío. Que oculta la nada.

Decidió elegir y elegir mal. No enfrentarse a la crueldad, a lo feo, a lo sucio, a lo doloroso, a cambio de un camping lujoso lleno de falsedades.
Decidió que no compensaba ver el mundo como realmente es: gris y decepcionante. Que compensaba más vivir en una obra de teatro, en un "cara a la galería" constante, en un lugar de obsesión por las apariencias.
Decidió, y quizá así consiguió ser feliz. Él ya nunca lo sabría.

jueves, 11 de agosto de 2016

Observa

Observa el puerto en un banco de madera. Humo de aprendiz de dragón escapando de las comisuras de sus labios. De sus fosas nasales. Abajo, la calle abarrotada. A su espalda, ruidos de copas y risas. Flirteos que escapan a frases manidas, guiños que se ocultan bajo una falsa capa de complicidad. Deseos irreprimibles, insaciables, primarios de la compañía más básica y sencilla. Del contacto cálido de otro cuerpo humano.
Lo observa con el ferviente deseo de que todo desaparezca. Desea una gran explosión. Desea el fin del mundo. Y cierra los ojos con las imágenes del fuego y los gritos bullendo en su interior. Después, la nada. El silencio. La desolación. ¿De qué sirve un cráter humeante?
Sonríe para sus adentros y llora para los demás. Todo con tal de dejar escapar su alma y pretender que puede reír mientras le miran.