"El enemigo sonríe, entre apacible y severo, sentado en una poltrona acolchada. No es joven, no puede serlo. El enemigo tiene mil veranos con sus inviernos. Mil veranos en los que se ha dado a subir a la poltrona. Al trono del que, dice, no bajará."
Ante los ojos del asombrado muchacho, en la opaca negrura de una noche sin luna, se enciende una débil llama, mientras La Voz, cansada y ronca, como un susurro lleno de alcohol, sigue hablando.
"En el trono, el enemigo se siente seguro. Ajeno a lo que hay bajo sus pies. Ajeno a muerte, ajeno a dolor. Y observa su reino con ojos vidriosos, incansable, para que ningún extranjero ose entrar. Ante ellos, del desfiladero de su nariz aguileña, cuelga al borde de la muerte un par de anteojos pequeños, redondos y añejos."
Entre los susurros devotos de La Voz, el muchacho recibe la cerilla en que la llama baila, consumiéndola despacio, sin parar. Ahora, el chico ve sus propios dedos, a los que se acerca el fuego. Pero no debe soltar la llama. No debe. Así es el rito y así debe ser.
"Su cabeza brilla. El pelo del enemigo, el poco que queda, se ha vuelto blanco y ha dejado a la vista la mitad de su desnudo cráneo. Su labio superior, en cambio, que antaño era limpio, ahora es abitado por un sucio, espeso bigote. El enemigo, por noches de conciencia, tiene unas abultadas ojeras que cuelgan de sus párpados como sacos de carne muerta. Viste, haga frío o calor, ropa de lana y cuellos altos. No llora. Sus lágrimas se secaron años atrás."
El chico se quema y deja caer la cerilla, que se apaga. La noche vuelve a su oscuridad natural, y los ojos del joven se ciegan. Todo es azabache, carbón y hulla. La Voz se ha callado, y ahora sólo se oye el arrollo cercano correr, ajeno al ritual. Durante minutos, el muchacho siente que su corazón se para, y que ahora la sangre en sus venas es hielo puro. Rojo y espeso, pero hielo. Un escalofrío le recorre la espalda cuando una mano se posa sobre su hombro, y La Voz le habla al oído.
"¿Quién ha de morir?"
"La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no" - Pío Baroja
El dolor es la liberación de una mente atada a la realidad. Sólo a través del dolor podemos encontrar el camino a la nada, al punto cero. A olvidar todo lo que nos ata. Y volver a empezar.
jueves, 7 de febrero de 2013
sábado, 3 de noviembre de 2012
Ya sabes quién
Sigues aquí. No hace mucho que me saludaste y me pintaste una sonrisa en la cara. A cada segundo tenía miedo de espantarte. De que pensaras "esto es demasiado para mí". Pero eso no pasó. Es curioso. A cada segundo que temía que huyeras, más me gustaba vivir con esa incertidumbre.
Sólo espero hacerte feliz, y lo sabes. Espero que, sea en el sentido que sea, pensar en mí te ilumine el día. Quizá sólo como un compañero de copas. Quizá sólo como alguien con quien hablar de Buda o Schopenhauer. Nunca se sabe.
Pero siempre así. Espero que te valga esta humilde misiva. Espero que te valga el saber que pienso en ti. Y no. Aún no sé cómo. Pero pienso en ti. Créeme: serás la primera en saberlo cuando en mi mente esté todo claro y cristalino como un riachuelo en una tarde de verano.
Sólo espero hacerte feliz, y lo sabes. Espero que, sea en el sentido que sea, pensar en mí te ilumine el día. Quizá sólo como un compañero de copas. Quizá sólo como alguien con quien hablar de Buda o Schopenhauer. Nunca se sabe.
Pero siempre así. Espero que te valga esta humilde misiva. Espero que te valga el saber que pienso en ti. Y no. Aún no sé cómo. Pero pienso en ti. Créeme: serás la primera en saberlo cuando en mi mente esté todo claro y cristalino como un riachuelo en una tarde de verano.
viernes, 31 de agosto de 2012
Proud Mary
Tú le dabas color a este lugar. Iluminabas con luz y música las calles de este triste pueblo perdido de la mano de Dios.
Los aplausos te hacían sonreír. Sigo pensando que a mí me sonreías por algo más que por llevar una guitarra al hombro. Pero lo importante es que ya no estás. Que te has ido y que sabe Dios cuándo volverás. Espero que vayas donde vayas, el mundo te de lo que mereces. Felicidad y buenos días, por supuesto. De esos en los que el sol brilla, los pájaros cantan y te despiertas cada día con gesto alegre.
Espero que estés donde estés, algún día vuelvas.
Y te invitaré a esa cerveza que te prometí. Y para entonces ya podré tocar Proud Mary.
Los aplausos te hacían sonreír. Sigo pensando que a mí me sonreías por algo más que por llevar una guitarra al hombro. Pero lo importante es que ya no estás. Que te has ido y que sabe Dios cuándo volverás. Espero que vayas donde vayas, el mundo te de lo que mereces. Felicidad y buenos días, por supuesto. De esos en los que el sol brilla, los pájaros cantan y te despiertas cada día con gesto alegre.
Espero que estés donde estés, algún día vuelvas.
Y te invitaré a esa cerveza que te prometí. Y para entonces ya podré tocar Proud Mary.
jueves, 30 de agosto de 2012
Far Away
Lejos es donde estás tú. ¿En qué ciudad? No me importa. Simplemente, lejos. Siempre que encuentro algo bueno, lo encuentro lejos de este pozo de perdición. De envidia y desolación humana, donde los sentimientos no son sino matices de un gris gastado.
Te encontré lejos, y lejos sigues. Pero eso da igual. Iría a donde demonios fuera si eso me permitiera ver una vez más tu sonrisa y el brillo de tus ojos. Vale, quizás me falte el dinero. Y seguro que las piernas me flaquean una vez me suba al autobús. Pero llegue a donde llegue, el día es largo. La noche, también. Y mientras me acompañe mi guiarra. The Truth. La verdad. Mientras me acompañe mi guitarra, siempre habrá alegría en mi pequeño mundo. Sólo espero que la gente sea capaz de verlo y me deje alguna propina para que, además de alegría, haya comida.
Por la música es que no me siento solo. Y por ti es que no me siento un loco en un mundo de cuerdos. Sino un cuerdo en un mundo de locos.
Te encontré lejos, y lejos sigues. Pero eso da igual. Iría a donde demonios fuera si eso me permitiera ver una vez más tu sonrisa y el brillo de tus ojos. Vale, quizás me falte el dinero. Y seguro que las piernas me flaquean una vez me suba al autobús. Pero llegue a donde llegue, el día es largo. La noche, también. Y mientras me acompañe mi guiarra. The Truth. La verdad. Mientras me acompañe mi guitarra, siempre habrá alegría en mi pequeño mundo. Sólo espero que la gente sea capaz de verlo y me deje alguna propina para que, además de alegría, haya comida.
Por la música es que no me siento solo. Y por ti es que no me siento un loco en un mundo de cuerdos. Sino un cuerdo en un mundo de locos.
lunes, 27 de agosto de 2012
Bajo los focos
Un mar de caras te observa, entre divertidas y prepotentes. Pretendiendo pensar que ellos lo pueden hacer mejor que tú. Pero antes de dejar que sus opiniones te dominen, plantéate algo: ¿por qué estás tú sobre el escenario? ¿Por qué son ellos los que observan y no los observados? Es bien sencillo: porque eres tú el que ha trabajado por estar ahí. El que ha buscado la forma de organizarlo todo, el que ha aprendido las canciones, y el que quiere dejar salir la música que hay en su interior.
Ellos no te miran así porque sean mejores. Ni porque crean que no mereces estar ahí. Te miran así por envidia. Porque la gente sólo observa cuando quieren ser ellos los observados. Por eso haz lo más lógico: devuélveles la mirada, sonríeles, háblales. Y toca.
Deja que de tus dedos y tu garganta salga una melodía. No tiene por qué ser perfecta: nada lo es. Pero es una melodía. Tu melodía, y no la suya. Así que, adelante: reúne tu valor, siéntate en esa silla, tras el micrófono, y canta. Rasguea. Sopla. Suelta toda la música que bulle en tu interior y silencia sus comentarios con tu voz.
¿Qué ha pasado antes y qué pasará después? Eso no importa. Ahora son ellos los que te escuchan. Son tu público, y tienes que dar la talla.
Ellos no te miran así porque sean mejores. Ni porque crean que no mereces estar ahí. Te miran así por envidia. Porque la gente sólo observa cuando quieren ser ellos los observados. Por eso haz lo más lógico: devuélveles la mirada, sonríeles, háblales. Y toca.
Deja que de tus dedos y tu garganta salga una melodía. No tiene por qué ser perfecta: nada lo es. Pero es una melodía. Tu melodía, y no la suya. Así que, adelante: reúne tu valor, siéntate en esa silla, tras el micrófono, y canta. Rasguea. Sopla. Suelta toda la música que bulle en tu interior y silencia sus comentarios con tu voz.
¿Qué ha pasado antes y qué pasará después? Eso no importa. Ahora son ellos los que te escuchan. Son tu público, y tienes que dar la talla.
sábado, 4 de agosto de 2012
Matar - To Kill Somebody
Matar. Matar suena tan fácil y tan gratificante... simplemente, librarte de alguien que te molesta. Alguien que en un momento dado no quieres volver a ver en tu vida ni en la de nadie más. Alguien que supones que no tiene derecho a seguir respirando el mismo aire que tú.
Pero a veces, con el tiempo, en lugar de matar quieres amar. Y, amigo mío, amar resulta mucho más difícil. Mucho más altruista y desolador. Pero, desde luego, mucho más honesto.
Pero a veces, con el tiempo, en lugar de matar quieres amar. Y, amigo mío, amar resulta mucho más difícil. Mucho más altruista y desolador. Pero, desde luego, mucho más honesto.
martes, 10 de julio de 2012
Monótono
Monótono. Gris. Así es como parece todo. Echas un vistazo y sólo ves gente correr ocupada, hablando por sus móviles, mirando fijos al frente y con gesto serio. Señores con traje y maletín que llegan tarde al trabajo. Hombres que pasean perros horteras con gesto de hastío. Mujeres que van a hacer la compra pensando "me cerrarán el super en un momento". Niños que van a clase con cara de no poder más, como un nómada perdido en el desierto que apenas puede mantenerse en pie bajo el sol abrasador. A veces incluso bajo una despiadada luna que riela un buen rato después de que todos hayan despertado.
Pero aún resisten golpes de color en algunas calles. Alguien toca el acordeón en una esquina. Dos enamorados en un lado de la calle se sonríen con complicidad y observan ambos al músico. Un niño ve a los enamorados pensando en esa niña que conoció hace unos días y que le parece tan hermosa. Un anciano ve al niño con nostalgia de los días que pasó en su infancia, y un camarero echa un pitillo mientras mira al cielo, maravillado por la luz que se cuela sobre los tejados de la calle, recortando las siluetas de los edificios sobre el suelo y las paredes del otro lado. Sólo hay que buscar una pincelada.
Y aunque la luna brille en pleno día, incluso eso nos parecerá hermoso y nos brillaran los ojos al verlo.
Pero aún resisten golpes de color en algunas calles. Alguien toca el acordeón en una esquina. Dos enamorados en un lado de la calle se sonríen con complicidad y observan ambos al músico. Un niño ve a los enamorados pensando en esa niña que conoció hace unos días y que le parece tan hermosa. Un anciano ve al niño con nostalgia de los días que pasó en su infancia, y un camarero echa un pitillo mientras mira al cielo, maravillado por la luz que se cuela sobre los tejados de la calle, recortando las siluetas de los edificios sobre el suelo y las paredes del otro lado. Sólo hay que buscar una pincelada.
Y aunque la luna brille en pleno día, incluso eso nos parecerá hermoso y nos brillaran los ojos al verlo.
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